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¿Cómo puedo cuidarme?

Si tienes hemofilia, puedes tomar medidas en el hogar para prevenir las hemorragias y mejorar tu salud.

  • Reconoce los síntomas de sangrado
  • Mantente activo, pero haz ejercicio con cuidado
  • No tomes medicamentos no recetados a menos que tu médico te lo indique
  • Evita las lesiones y los accidentes en tu hogar

Reconoce los síntomas de sangrado

Muchas personas que tienen hemofilia saben cuándo están sangrando incluso antes de tener muchos síntomas.

Sangrado en una articulación

El problema más común en personas que tienen hemofilia grave es el sangrado en una articulación (hemartrosis). El sangrado suele ocurrir en una sola articulación a la vez, con frecuencia sin lesión. El sangrado puede ocurrir en cualquier articulación, pero las rodillas, los codos y los tobillos suelen ser los más afectados. A veces, una articulación en particular, llamada articulación afectada, tiende a sangrar con mayor frecuencia.

Los síntomas de sangrado en una articulación incluyen:

  • Calor u hormigueo en la articulación durante las fases iniciales de la hemartrosis. Esto se llama aura. Si no se trata el sangrado, las molestias leves pueden progresar hasta convertirse en dolor grave.
  • Hinchazón e inflamación en la articulación, causadas por hemorragias repetidas. Si las hemorragias continúan, la hinchazón puede dar lugar a dolor crónico y a la destrucción de la articulación.
  • Es posible que un bebé o un niño no quiera mover un brazo o una pierna debido al sangrado en una articulación afectada. Con mayor frecuencia esto se observa por primera vez cuando un niño comienza a caminar.
Sangrado en un músculo

Otro síntoma común de la hemofilia es el sangrado en un músculo (hematoma), el cual puede ser leve o grave. Hay muchos síntomas posibles de sangrado en un músculo, incluidos:

  • Moretones
  • Hinchazón
  • Endurecimiento del músculo
  • Sensibilidad al tacto
  • Dolor, especialmente cuando están afectados grupos de grandes músculos

Es importante comenzar la infusión con factores de coagulación lo antes posible después de que haya comenzado una hemorragia, antes de que aparezcan señales físicas. Incluso con tratamiento, a veces es difícil controlar el sangrado. Las hemorragias frecuentes o una lesión grave pueden causar complicaciones y una pérdida excesiva de sangre.

Colabora con tu médico para preparar un plan para saber qué hacer si tu o tu hijo tienen una hemorragia.

 

Referencias: